miércoles, 9 de marzo de 2011

El gobierno militar de los años 70
La crisis política que se desata por la supuesta pérdida de una página del contrato de la International Petroleum Company con el Gobierno Peruano, lo que genera una ola de indignación nacional y sirve de excusa para el golpe de estado de Juan Velasco Alvarado el 3 de octubre de 1968. El Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas (comandado por Velasco hasta el 29 de agosto de 1975 y luego por Francisco Morales Bermúdez) emprende una ambiciosa reforma agraria, una masiva nacionalización de empresas y toma medidas para fomentar una gran industria estatal. Confisca los medios de prensa y hace gala de un agresivo discurso militarista y nacionalista. Pero los problemas del reformismo militar evidencian pronto ineficiencia, endeudan al Estado y lo lanzan a una aguda crisis económica. Francisco Morales Bermúdez enfrentó el descontento y presión popular para retornar a la democracia. Así una nueva Constitución (1979) redactada por un Congreso Constituyente elegido democráticamente es el primer paso para el retorno a la legalidad. Luego de las elecciones del 18 de mayo de 1980, Belaúnde retorna al poder.

Tercer Militarismo

lunes, 28 de febrero de 2011

Tercer Militarismo
En 1930, el gobierno de Leguía fue terminado por un golpe de estado dirigido por el general Luis Miguel Sánchez Cerro, que tuvo importante aceptación popular dado el descrédito del presidente Leguía tras la crisis del 29. Se sucedió un gobierno de inspiración fascista que entró en conflicto abierto con el aprismo y las distintas facciones comunistas. El gobierno de Sanchez Cerro culminó con su asesinato por un militante aprista durante una revista de tropas a ser enviadas para el conflicto en Leticia.
En el año 1932, un grupo de ciudadanos de la Zona fronteriza Colombia-Perú, en vista de las demandas hechas por parte de la Casa Arana y Vigiles, se toman por asalto a la ciudad de Leticia, siendo derrotados por las armas colombianas en el hecho; se pierde la vida de 200 a 250 militares, y se ratifican las fronteras entre ambos estados como solución final del conflicto en el tratado Lozano-Salomón.

En junio de 1941, el ejército ecuatoriano agredió la zona de Zarumilla, en la frontera norte peruana, lo que desato la denominada Guerra del 41. Perú había formado una unidad de paracaidistas en la zona e hizo uso de ella en el primer combate en el Hemisferio Sur donde intervinieron tropas aerotransportadas, que produjo la toma de Puerto Bolívar el 31 de julio de 1941, mes cuando cesaron las operaciones militares. El Ejército peruano se encontraba en posesión de parte de la provincia ecuatoriana de El Oro, junto al Océano Pacífico, así como de partes de la provincia de Loja y reafirmó su control sobre los territorios orientales amazónicos sobre los que el Ecuador reclamaba soberanía. En Rio de Janeiro (Brasil) se firma el Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Rio de Janeiro el 29 de enero de 1942, que puso fin al enfrentamiento armado. Un nuevo conflicto brotaría en 1995 en la Guerra del Cenepa, que conllevó a la firma de los Acuerdos de Itamaraty (Brasil) donde Perú donde el conflicto limítrofe peruano-ecuatoriano tuvo su conclusión definitiva.


El retorno de la democracia es también el retorno de Manuel Prado y Ugarteche al gobierno por segundo periodo. Ante las críticas de su manejo de la economía nombra como primer ministro a Pedro G. Beltrán quien equilibra las finanzas públicas y estabiliza la moneda peruana. La defensa que Prado hace de los controvertidos resultados de las elecciones del 10 de junio de 1962 facilita un nuevo golpe de estado militar, aunque éste (dirigido por Nicolás Lindley López y Ricardo Pérez Godoy) tenía un carácter reformista al punto que esboza una reforma agraria. El breve gobierno convoca nuevas elecciones en 1963 que gana el centrista Fernando Belaúnde Terry (de Acción Popular). Belaúnde promueve obras públicas en el interior del país e intenta llevar a cabo una serie de reformas (incluida una reforma agraria integral) pero es permanentemente boicoteado desde el Congreso por la coalición formada por el Partido Aprista y la Unión Nacional Odriísta. En el interior del país se suceden las conflictos sociales y la acción de guerrillas de inspiración comunista.

La República Aristocrática y el Oncenio (1895-1930)

jueves, 24 de febrero de 2011

La República Aristocrática y el Oncenio (1895-1930)


NICOLAS DE PIEROLA

 
El gobierno de Piérola (el segundo en realidad, porque fue un desafortunado presidente de facto durante la guerra) reorganizó el Estado Peruano y saneó las finanzas públicas, impulsando el ahorro, la bancarización y la industria, y combatiendo la corrupción. Se incrementó el empleo y una nueva era de prosperidad empieza para el Estado. Es la llamada República Aristocrática, donde miembros de la élite social gobernarían desde 1899 hasta 1919 en paz y con crecimiento económico. El gobierno del demócrata Guillermo Billinghurst y los dos del civilista José Pardo y Barreda fueron probablemente los más notables.
Los movimientos sociales se habían organizado notablemente en esos años en el Perú. La lucha por la jornada de las ocho horas laborales (cuyo marco legal había sido dado por Billinghurst), la fundación de los partidos Comunista y Aprista y las poco conocidas revueltas campesinas en la sierra sur del país (generada por los abusos de las grandes haciendas) generaron una activa vida política.
La creciente agitación social preparó el camino para la interrupción de la democracia mediante un golpe de estado del ex civilista y ex ministro de hacienda Augusto B. Leguía quien continuaría con la política económica de sus predecesores aunque con marcados toques populistas.
El 28 de agosto de 1929 Tacna se reincorpora al Perú.

sábado, 19 de febrero de 2011

La Era del Guano

 
Es sólo con la primera elección de Ramón Castilla en 1845 que la República Peruana encuentra una relativa paz interior y puede organizar su vida política y económica. Le corresponde a Castilla abolir definitivamente la esclavitud y la pena de muerte. Establece políticas de promoción de extracción y exportación de fertilizantes naturales (guano de islas) que inician una era de prosperidad en el país. Los primeros ferrocarriles y el alumbrado a gas llegan al Perú en este período. Durante su segundo gobierno promulgan las Constituciones de 1856 (Liberal) y la Constitución de 1860 (Conservadora), reorganiza los servicios postales y la carrera pública.
Ver: Guerra Civil Peruana de 1856-1858
En 1864 una expedición española ocupa las Islas Chincha (productoras de guano) y desata un incidente internacional de grandes consecuencias en la política interna peruana, que llevó a un golpe de estado contra el presidente Pezet, la dictadura de Mariano Ignacio Prado y la declaratoria de guerra a España. Tras el combate del Callao (2 de mayo de 1866), la armada española se retira del Perú.
El gobierno de José Balta fue pródigo en obras de infraestructura (construcción del Ferrocarril Central) aunque en él se perciben ya las primeras muestras de exceso de gastos del gobierno. En las postrimerías de su gobierno, la elección, por primera vez, de un presidente civil, Manuel Pardo y Lavalle, llevó a una insurrección militar que terminó en el asesinato de Balta y la furibunda reacción de la población de Lima (que ejecutó a los usurpadores). Así termina lo que Jorge Basadre llamó Primer Militarismo. Pardo implementó importantes reformas de tipo liberal en la organización del estado. Sin embargo la principal fuente de recursos del estado, el guano, sobreexplotado, se empezó a agotar y resultó inevitable una crisis económica que el sucesor de Pardo, el ya anciano Mariano Ignacio Prado tuvo que afrontar, en medio de una virtual bancarrota del Estado.
 
Combate de Angamos en la Guerra del Pacífico
Es en estas circunstancias cuando surge el diferendo territorial entre Chile y Bolivia. Obligado a ayudar a este último por un tratado secreto, Perú entra en guerra en 1879. La Guerra del Pacífico, que terminó con la ocupación de Lima entre 1881 y 1883, y la pérdida territorial de las provincia de Tarapacá y Arica en favor de Chile, generó profundas heridas en el Perú. Algunos de los principales íconos de la historia peruana son de este período (Miguel Grau, Francisco Bolognesi, Andrés Avelino Cáceres). Luego de un período de inestabilidad política posterior a la derrota (gobiernos Miguel Iglesias y el ya citado Cáceres) llega el gobierno de Nicolás de Piérola en 1895 del Partido

Independencia del Perú

miércoles, 16 de febrero de 2011

Independencia del Perú
 
 
 
En 1820 el escenario se torna favorable a la independencia. Se produce el desembarco en Paracas del General argentino José de San Martín al mando de las tropas de la Expedición Libertadora del Perú enviada desde Chile por Bernardo O'Higgins luego de haber consolidado la Independencia de aquel país. Luego del mencionado desembarco se realiza la Batalla De Nasca, el 14 de octubre de 1820, Nasca así jura la independencia el día 16,Ica lo hará el 20 de octubre. Así, la situación permanece indecisa luego de varios choques y acciones de propaganda militar (la expedición de Álvarez de Arenales), proclamaciones de independencia de varias ciudades, algunos encuentros armados (como la batalla de Cerro de Pasco en 1820) y de negociaciones frustradas con el Virrey Pezuela. Finalmente el general español José de la Serna, tras un pronunciamiento militar contra Joaquin Pezuela, asume el gobierno del Virreynato, abandona Lima y se establece en Cuzco. El cabildo de Lima firma entonces el Acta de independencia que San Martín proclama el 28 de julio, convocando luego un Congreso Constituyente.Luego pasado algun tiempo en Cusco se desata una rebelion por parte del cusqueño Jose la Puerta quien en realidad proclama la independencia desde el Cusco.En realidad San martin no declama la independecia el que declama es Jose la Puerta, quien lo realizo el 8 de octubre de 1824.
La Serna reorganiza sus fuerzas en la sierra del Perú y en el Alto Perú, desde donde realizan incursiones sobre la costa, destruyendo un ejército independiente en la batalla de Ica, 7 de abril de 1822, y retomando las fortalezas de el Callao. Los patriotas envían expediciones contra los bastiones realistas de la sierra a través de los Puertos Intermedios (sur peruano), pero que son destruidas en las batallas de Torata y Moquegua, 19 y 21 de enero de 1823. El presidente José de la Riva Agüero organiza un nuevo ejército que arriba a Arequipa y se interna en el Alto Perú, llegando a La Paz 8 de agosto de 1823, pero tras el resultado indeciso de la batalla de Zepita los patriotas sufren posteriormente la dispersión durante una retirada precipitada. Entonces el Congreso de Lima decide encargarle a Bolívar, establecido entonces en Guayaquil, la dirección de la guerra.

Así y luego de entregarle poderes absolutos, Bolívar con refuerzos de la Gran Colombia (Venezuela, Colombia y Ecuador) organiza un nuevo ejército que permanece en Trujillo hasta tener conocimiento de la guerra civil entre los realistas por la sublevación el 22 de enero de 1824 del general español Olañeta al mando de los realistas altoperuanos. Bolívar aprovecha esta coyuntura y dirige la campaña de Junín, 6 de agosto de 1824, y más tarde su lugarteniente Sucre obtiene la victoria de Ayacucho (9 de diciembre de 1824) que determinan el final de la guerra en el Perú tras la toma de la fortalezas del Callao en 1826.
ESTE 28 DE JULIO TE QUEREMOS DECIR

El Perú virreinal

El Perú virreinal y el ciclo de la plata
 
Por las Capitulaciones de Toledo, que Pizarro había firmado con la corona española en 1529 se establecía que éste podía gobernar en nombre del Rey todas las tierras al sur (hasta 250 leguas) de Tumbes. posteriormente el otro líder conquistador, Diego de Almagro, obtendría el mismo estatus en los territorios al sur de la gobernación de Pizarro. Sin embargo el límite estaba cerca del Cuzco, lo que hizo que uno y otro bando reclamaran la posesión de la capital del Imperio incaico. Ello fue el inicio (1538) de una larga etapa de luchas intestinas entre los conquistadores, donde no sólo se disputaron territorios sino derechos (encomiendas) y privilegios, a veces sólo entre ellos, a veces contra la corona.
La Corona española finalmente impone su autoridad estableciendo que el Perú sería un Virreinato de España. Así se estableció una corte en Lima donde los Virreyes gobernaron ininterrumpidamente buena parte de Sudamérica entre 1544 y 1821. A partir del último tercio del siglo XVIII se fueron creando nuevos virreinatos con territorios escindidos del virreinato peruano.

 

La sociedad virreinal era conservadora y clasista. Los hijos de españoles nacidos en América (los criollos) tenían en un principio menor estatus que los propios españoles, y estaban impedidos de acceder a los más altos cargos. Debajo de ellos, en la escala social, estaban los indígenas y los mestizos. Sólo los curacas andinos conservaron parte de sus antiguos privilegios y merecieron instituciones especiales como escuelas para hijos de nobles. Se importaron esclavos de África Ecuatorial y fueron colocados en el último escalón de la sociedad.

Algunas instituciones incas fueron mantenidas pero corrompidas en perjuicio de la población andina. La mita, por ejemplo, se usó de excusa para el reclutamiento sin retribución de personal para el trabajo en las minas y las haciendas. Pero no fueron los únicos problemas de los andinos: Durante el gobierno del Virrey Francisco de Toledo (1569-1581) se hizo reorganizaciones forzosas de las comunidades andinas en pueblos llamados reducciones de indios. Además la religión católica fue impuesta a la población andina en medio de una agresiva evangelización caracterizada por la destrucción sistemática de santuarios y símbolos religiosos (Extirpación de idolatrías).


El mercantilismo imperaba y el libre comercio no fue permitido sino hasta mediados del siglo XVIII, lo que no impidió la existencia del contrabando de manera abundante. El centro comercial por excelencia era la aduana del Callao, puerto de Lima, desde donde se enviaba a España (vía Panamá) la plata extraída de las minas de plata de Potosí. De hecho fue la extracción de metales la actividad económica más lucrativa de la economía colonial pero fueron importantes también la agricultura (en grandes heredades controladas por ricas familias y órdenes religiosas) y la industria textil (obrajes).
Desde los tiempos de los conquistadores se fundaron nuevas ciudades algunas de las cuales alcanzaron un gran esplendor registrado en la riqueza de sus templos, como Arequipa, Huamanga (Ayacucho), Huancavelica, Trujillo, Zaña y las refundadas ciudades incas de Cuzco y Cajamarca.

Conquista del Perú

Conquista del Perú (1532-1542)
 
 
En 1532, el triunfador de las guerras de sucesión, Atahualpa, se reunió con los españoles en la plaza de Cajamarca. Éste, si bien había ganado las guerras, todavía no era considerado como el Inca, ya que Atahualpa todavía no había reconstruido el mundo, es decir, no había vuelto a entrelazar los vínculos familiares con los pueblos sometidos, ni siquiera había llegado al Cuzco (Huayna Cápac habría tenido un buen número de esposas debido a estos lazos familiares con los diversos grupos étnicos, Atahualpa era hijo de una princesa quiteña y de Huayna Cápac). De esta manera, el noble cusqueño mandó a vaciar la ciudad para esta ocasión. Los españoles, con ayuda de los grupos étnicos opuestos a la dominación cusqueña o simplemente opuestos a que Atahualpa fuera el gobernante, en favor de Huáscar, se apostaron de manera estratégica por toda la plaza de la ciudad andina. Así, entró Atahualpa, llevado en andas, seguido por el curaca de Chincha, también en andas debido a su importante condición como aliado del imperio, con su enorme séquito: nobles cusqueños, sacerdotes, vírgenes del sol, mujeres que las asistían, músicos, danzantes, sirvientes diversos: desde personas que barrían el camino para el paso de Atahualpa, otras que echaban flores, así como personas que cargaban las andas del Inca con sus múltiples relevos y, finalmente algunos guerreros, mientras que el grueso del ejército se quedó en las afueras de la ciudad. Así, los españoles se prepararon para entrevistarse con el Inca, mediante los intérpretes que habían conseguido en pueblos anteriores, se comunicaron con el Inca exigiéndole que se sometiera a la voluntad del Rey de España.
Después de que el Inca tirara la biblia, los españoles lo atacaron a él y a su séquito, matando a toda persona que se interpusiera entre ellos y el Inca. Luego de una sangrienta matanza, él fue hecho prisionero.
A partir de este hecho, miembros de la élite cusqueña que veían una posibilidad de subir al poder y los diferentes grupos étnicos, liderados por una élite culta, entran en un juego de negociaciones con españoles, con Cuzco, con otros nobles; se generó una situación de desconcierto, en la cual muchas grupos étnicos encontraban indispensable un levantamiento, por lo cual no dudaron en apoyar a este movimiento que recién se formaba. Así, los antiguos enemigos del imperio,(entre los que se encontraban los huancas, los chachapoyas, los cañaris), apoyaron al movimiento con guerreros, hospedaje en sus pueblos, guías y todo lo que sirviera para librarse del yugo español.
Estos grupos étnicos que hacían todo lo que su élite local mandara y la élite cusqueña que quería usurpar el poder, probablemente creyeron que los españoles serían un grupo étnico más llegado desde tierras lejanas y que a la larga los podrían someter cuando ya no los necesitaran. Así, esta élite no tenía forma de saber que a la larga el juego de favores con estos primeros exploradores se les escaparía de su poder con la llegada de más españoles, de la desconfianza que se originaría entre ellos, y de su falta de unión frente a una fuerza extranjera.
En 1533, Atahualpa es ejecutado. Los españoles y sus nuevos aliados recorren el imperio hacia el sur, siendo recibidos entusiastamente por los huancas en la ciudad de Jatun Xauxa (Jauja). Arriban al Cuzco en 1534 tras enfrentarse con éxito a las tropas de los atahualpistas e imponiendo a Manco Inca(un noble inca, hijo de Huayna Cápac y opositor de Atahualpa), como nuevo gobernante de un imperio ya desmembrado. Manco Inca, luego de obtener el trono, se enfrenta a los españoles por sus constantes saqueos de templos y palacios en busca de oro. Así pone bajo sitio al Cuzco (dominado entonces por los españoles y sus aliados) y a la recientemente fundada población española de Lima, además de enviar una expedición "de castigo" contra los huancas por su "traición" al imperio. Tras meses de asedio, los españoles y sus aliados rompen el cerco del Cuzco y tras la batalla de Saqsayhuamán recuperan el control de la ciudad. Los ejércitos del inca que atacaban Lima, desertan. Al perder su autoridad y su imperio (cuyas provincias todas se habían independizando, de norte a sur, siendo las únicas fieles las del altiplano al sur de Cuzco las cuales se enfrentaron al conquistador Almagro) Manco Inca se retira a su reducto de Vilcabamba, en las montañas al norte de Cuzco. Allí él y sus descendientes resistirían hasta 1572, año en que el último Inca, Túpac Amaru, es finalmente capturado y trasladado al Cuzco donde fue ejecutado.